Una velocidad consciente
Reducir el ritmo para ganar claridad: frenar para avanzar (#45)
En un artículo reciente de Ocho en punto escribí sobre la necesidad de tomar el control de nuestros proyectos mediante tres estrategias clave: simplificar, decidir y soltar. Es decir, ralentizar (reducir frecuencia o cantidad), pausar (replanificar) y detener (abandonar) proyectos. El único objetivo es liberar espacio para otros proyectos, también interesantes y merecedores de su tiempo. No es fácil tomar este tipo de decisiones; suponen, sin duda, todo un reto.
Cuando uno se propone un reto, suele recomendarse comunicarlo a alguien para generar un cierto compromiso. Es muy fácil abandonar un propósito que no hemos compartido con nadie. Habitualmente, los proyectos y retos que nos marcamos tienen que ver con hacer algo. En esta ocasión, el reto es justamente el contrario.
Durante un tiempo indeterminado, bajaré el ritmo de publicación de este boletín. Aunque es una publicación reciente, casi desde el inicio he sentido la necesidad de mantenerla viva, no sin una cierta sensación de obligación. Curiosamente, es ese compromiso autoimpuesto el que ocupa más espacio que el tiempo real que uno pueda dedicarle. Aunque suene extraño, el reto aquí consiste en escribir para el boletín sin ningún tipo de compromiso. Algo parecido a lo que ya hago (y seguiré haciendo) con La ventana digital: cuando siento que lo escrito ha tomado forma, entonces publico. Para mí, escribir no debería dejar de ser un proceso que disfrute, sin presión ni obligación.
Por eso creo que es buena idea comunicar abiertamente un nuevo ritmo, más relajado, para esta publicación. Me permitirá dedicar tiempo y energía a otros proyectos en 2026. Si en algún momento aparece una nueva nota por aquí, será porque ha surgido de forma natural, sin urgencia ni presión. No lo sé. Quién sabe si, al soltar ese compromiso autoimpuesto, este espacio acaba encontrando su propio ritmo.
Esta nota es solo un compromiso conmigo mismo: ordenar, atender otros proyectos y recuperar espacio mental. Gracias a quienes pasáis por aquí a leer lo que escribo. Espero que, al menos, os sirva para tener un momento de desconexión. Los boletines descansarán un poco; yo sigo.
En cualquier caso, os invito a suscribiros para recibir gratis, y seguramente por sorpresa, la próxima nota.


