Un desafío exponencial
Ajedrez, shōgi y go: la inteligencia artificial frente a la complejidad del pensamiento humano (#36)

En Un ajedrez japonés exploramos el origen del ajedrez, desde el chaturanga indio hasta el shōgi japonés, descubriendo cómo cada cultura transformó el juego en un reflejo de su visión del mundo.
Ahora, nos adentramos en el terreno de la complejidad algorítmica y la inteligencia artificial: el shōgi, más dinámico y táctico que el ajedrez, permite giros inesperados gracias a sus piezas recicladas; el ajedrez, en cambio, equilibra estrategia y táctica. Ambos, junto al go, plantean desafíos que incluso los ordenadores han tardado décadas en comprender.
👨🏻💻 Algoritmos y juegos de estrategia
En juegos como el shōgi, el go y el ajedrez, la complejidad algorítmica refleja la dificultad que tienen los programas para calcular las posibles jugadas. A medida que crecen las combinaciones, el esfuerzo computacional aumenta exponencialmente, lo que convierte a estos juegos en grandes desafíos para la inteligencia artificial.
La complejidad algorítmica es una medida que describe los recursos necesarios (como tiempo y memoria) que un algoritmo requiere para resolver un problema en función del tamaño de la entrada.
En términos de complejidad computacional y estratégica, las combinaciones posibles en los tres grandes juegos de estrategia difieren en varios órdenes de magnitud.
Por si sirve de referencia, se estima que en el universo observable existen alrededor de 10⁸⁰ átomos, la mayoría de ellos de hidrógeno y helio formados en los primeros instantes tras el Big Bang. Esta comparación ayuda a visualizar la enorme magnitud combinatoria de estos juegos de estrategia, cuya complejidad crece exponencialmente con cada movimiento.
🧠 Hitos en IA: el humano contra la máquina
La complejidad computacional ha sido, precisamente, uno de los grandes retos de la inteligencia artificial. En distintos momentos de la historia reciente, los humanos se han enfrentado a las máquinas en diversos juegos para demostrar que la inteligencia humana no podía ser superada por una artificial. Sin embargo, varios hitos en el campo de la IA desde la década de 1990 empezaron a mostrar algo distinto.
En 1997, Deep Blue, el superordenador desarrollado por IBM, se convirtió en el primer sistema de inteligencia artificial en vencer al campeón mundial de ajedrez Garry Kaspárov en una partida oficial bajo las reglas de torneo. La serie Rematch (2024-2025) (en español, Revancha) relata esta histórica batalla. La vi en Apple TV, pero quizá esté disponible también en otras plataformas.
En 2016 se produjo otro de los grandes hitos en la historia de la inteligencia artificial: AlphaGo, un programa desarrollado por DeepMind (filial de Google), venció al campeón mundial de go, Lee Sedol, demostrando la capacidad de aprendizaje profundo para resolver problemas de enorme complejidad.
El documental AlphaGo (2017) explora cómo el equipo de DeepMind desarrolló AlphaGo, narra el enfrentamiento en Seúl en marzo de 2016 y reflexiona sobre lo que significa para la inteligencia artificial y la cognición humana. En alguna ocasión, he utilizado el documental como recurso didáctico en clase.
En 2017, elmo (Electric Light Machine Organism) ganó el Campeonato Mundial de Computadoras de Shōgi, superando a otros programas punteros. Era un sistema basado en búsqueda heurística y evaluación de posiciones, similar en filosofía a los motores clásicos de ajedrez, aunque optimizado para la enorme complejidad del shōgi.
En diciembre de 2017, DeepMind anunció AlphaZero, una versión generalizada del sistema AlphaGo que podía aprender cualquier juego de tablero con reglas claras y sin ayuda humana. En solo 2 horas de entrenamiento, AlphaZero aprendió a jugar al shōgi desde cero, sin datos de partidas humanas. El programa de DeepMind derrotó a elmo en una serie de 100 partidas con un resultado abrumador: ganó 90, perdió 8 y empató 2.
El vídeo AlphaZero: Shedding new light on the grand games of chess, shogi and Go presentó hace unos años este programa, basado en el éxito de AlphaGo. En él cuentan cómo aprendió por sí mismo ajedrez, shōgi y go desde cero, mediante estrategias únicas, similares a las humanas, desarrolladas mediante el autoaprendizaje.
En este podcast de 2019, Lex Fridman conversa con Garry Kasparov sobre Deep Blue, AlphaZero y los límites de la inteligencia artificial. Resulta especialmente interesante escucharlo hoy, en pleno auge del desarrollo de la IA, como una reflexión temprana sobre el papel de la inteligencia humana frente a las máquinas.
Stockfish es, a día de hoy, el motor de ajedrez más potente del mundo. De código abierto y en constante desarrollo por una comunidad global, utiliza cálculos profundos para evaluar millones de posiciones por segundo. Su nivel supera ampliamente al de cualquier jugador humano, incluido Magnus Carlsen, campeón mundial durante una década.
Comparto una comparativa que muestra la evolución de los motores de ajedrez a lo largo del tiempo.
Por cierto, el creador original del motor Stockfish, el programador noruego Tord Romstad, eligió ese nombre (tørrfisk en noruego, un tipo de pescado seco tradicional) como un guiño a su país de origen. El logotipo del proyecto no deja lugar a dudas.
Seguiremos hablando de juegos, estrategia e inteligencia artificial. Si te ha gustado este artículo, compártelo.


